La tos es uno de los síntomas que más consultas genera en pediatría y también uno de los más angustiantes para los padres. Sin embargo, la tos es un reflejo protector esencial: limpia las vías aéreas de moco, partículas y patógenos.
Suprimirla sin entender su causa puede prolongar la enfermedad en lugar de resolverla. Entender cuándo la tos necesita tratamiento, cuándo solo necesita manejo de soporte y cuándo requiere evaluación médica urgente es la información más útil que un padre puede tener.

La tos que es normal y no requiere tratamiento
La tos ocasional, incluso frecuente en el contexto de un resfriado en curso, es una respuesta fisiológica normal y útil. Un niño con resfriado que tose para despejar el moco que drena por la parte posterior de la garganta (goteo posnasal) está usando exactamente el mecanismo que debe usar. Tratar esta tos con un jarabe supresor puede retener las secreciones y prolongar el cuadro.
Los niños en edad preescolar y escolar pueden tener entre 6 y 12 infecciones respiratorias virales al año, cada una con tos asociada de duración variable. Esta frecuencia es normal para un sistema inmune que está construyendo su memoria inmunológica ante los virus respiratorios circulantes.
Por qué los jarabes para la tos no están recomendados en menores de 6 años
La Academia Americana de Pediatría, la Sociedad Española de Pediatría y la OMS desaconsejan el uso de jarabes para la tos infantil en menores de 2 años y son muy cautelosos con su uso en menores de 6 años. Las razones son claras:
- Los estudios clínicos no han demostrado que los antitusígenos o expectorantes sean más efectivos que el placebo para la tos del resfriado en niños
- Los medicamentos con codeína, dextrometorfano y otros opioides están contraindicados en niños por riesgo de depresión respiratoria
- Los antihistamínicos de primera generación (difenhidramina, clorfeniramina) producen sedación y tienen efectos anticolinérgicos no deseables en niños pequeños
- Varios casos de intoxicación infantil y muertes han sido reportados con jarabe para la tos infantil, especialmente por sobredosis en menores de 2 años
Medidas de soporte que sí tienen evidencia
- Miel: para niños mayores de 1 año (nunca en menores de 1 año por riesgo de botulismo), la miel tiene evidencia de eficacia comparable a la del dextrometorfano para reducir la tos nocturna, sin efectos secundarios. Una cucharadita antes de dormir es la dosis estudiada
- Hidratación adecuada: los líquidos tibios fluidifican las secreciones y alivian la irritación de garganta
- Lavados nasales con suero fisiológico: reducen el goteo posnasal que es frecuentemente la causa de la tos nocturna en los resfriados
- Humidificador de ambiente: el aire húmedo reduce la irritación de la mucosa respiratoria, especialmente útil en climas secos o en habitaciones con calefacción
- Posición semi-incorporada para dormir: elevar ligeramente la cabeza reduce el goteo posnasal nocturno
Señales de que la tos requiere evaluación médica
- Tos con dificultad para respirar o respiración rápida
- Tos que produce un sonido agudo al inspirar (estridor): posible crup
- Tos en accesos paroxísticos seguidos de un “gallo” inspiratorio en menores no vacunados: posible tos ferina
- Tos que persiste más de 3-4 semanas
- Tos con fiebre alta persistente más de 3 días
- Tos en un lactante menor de 3 meses
- Tos que empeora en lugar de mejorar después de una semana
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